martes, 24 de marzo de 2009

Se extinguieron las mapirosas



Había estado pensando en que hace mucho no revolotean en mi estómago, por lo menos no como les pasa a aquellos que empiezan sus menesteres amorosos a corta edad.






¿Casi dos años? Sí. Haciendo cuentas, son casi dos años en los que no tengo esa sensación en la panza. La última vez fue cuando el diablo me conquistó e hizo de las suyas. Me llevó a las huestes del infierno y me gustó tanto que atea me volví. En ese lapso hubo goles dedicados, pulseras besadas, mensajes con puro amor pambolero.









Desde la semana pasada he visitado frecuentemente un hospital de perinatología y por obvias razones he sido rodeada por pura panza inflada, con chamacos dentro.



Me acordé de la renta de mi matriz y de la plática que Éder y yo tuvimos sobre los gastos del parto de los gemelos (porque seguros estábamos de que serían cuates).










Hace mucho no veía a Éder ó al menos no le ponía atención a su aspecto físico. Me llamó la atención por ser bienvibroso y ya, hasta ahi. Le puse especial atención a cada uno de sus componentes y cuando llegué a las manos me perdí. "Las mías no son tan finas", pensé. "Por algo no soy portero", rematé.








Nunca he sido tampoco de las que tienen un tipo específico al que se imaginan a su lado. De pronto prendí mi monitor y entre tanta noticia deportiva en la que me encuentro inmersa día a día, descubrí unas diapositivas que hicieron que por lo menos una mariposa anduviera dando lata un rato en mi estómago, últimamente afectado por tanta coca y ciclos menstruales. Sí, también afecta el estómago.








Pasa cuando sucede. Por lo menos una mariposa hizo su aparición y al menos, este no mete goles. Los ataja. No sé qué tan bueno sea, pero eso de vivir de la patada ya no es algo que me agrade mucho.




miércoles, 18 de marzo de 2009

Y así me levanté


Después del poco tiempo que tuve para pensar las cosas, para recibir mensajes de aliento, para llorar y llorar hasta cansarme, hacer una pausa y volver a llorar, para no escribir y para despotricar contra cualquiera que pudiera ser el culpable de lo que ha pasado últimamente, me di cuenta que era hora de apacigüarme y tomar al toro por los cuernos.



Es necesario ir a comprar telas (que no es lo mismo que comprártelas) para cortinas nuevas, edredones con colores claros, plantas de sombra que paradójicamente iluminan un lugar.



En agosto, después de mi cumpleaños, tengo preparadas unas vacaciones inolvidables, sin rumbo fijo, así nomás, agarrar mis cosas, llevarme a todos y relajarnos hasta que nuestro cerebro sólo tenga conciencia del goce y de nada más.



Me estoy haciendo a la idea de que a partir de la próxima semana voy a salir de madrugada del trabajo gracias al béisbol, pero también me voy haciendo a la idea de que ese extra que recibiré por mis transmisiones servirá para irme lejitos, con todo el lujo que se merecen ellos, mi familia...



Aprovecho para agradecer a todos y cada uno de los que se molestaron en mandarme mensajes de aliento, pero agradezco infinitamente las porras echadas a mi muyquerida, ella más que yo, sabrá apreciar sus gestos...



¡Estoy de regreso weyes!


martes, 10 de marzo de 2009

A mi nunca me serviste...


Siempre me dice que tengo qué aferrarme a algo. Supongo que lo hace con el fin de que crea por lo menos en alguna cosa, sea cual sea.


Yo dejé de creer desde hace mucho tiempo. Y ahora tengo razones de sobra para demostrar que tengo razón en que hice bien en no aferrarme nunca a nada. Bueno, sólo a mis padres y a mi hermano.


Me sorprendió la vida por la espalda... Esta vez no he sido egoista. Lo juro. He pensado en cómo será la vida, su vida, a partir de hoy.


Si a mí me tomó por sorpresa, supongo que a ella la devastó, pero siempre he pensado en que es una persona fuerte para salir avante de cualquier situación y cuando se dobla pos chingá, aquí está su familia que siempre estará a su lado para ser su apoyo en todo momento.


Él nunca me sirvió. Nunca creí en Él y no pienso hacerlo ahora, sobre todo por haberle dado la espalda a quien siempre lo defendió, a quien me metía unas regañadas por hereje.


Lo único en lo que me queda creer es en la entereza de mimuyquerida, en su fuerza de voluntad y en su singular modo de ser que la sacará adelante siempre.


Por mí, Tú, ese al que todos llaman Dios, y en el que mi familia sigue creyendo a pesar de no ser correspondidos, puede asegurarse que de mí ni un saludo va a tener...


miércoles, 4 de marzo de 2009

Me and Bobby McGee

No lo pensé...




En cuanto corroboré el rumor salí corriendo rumbo a casa.




Abrí mi "closet" y comencé a sacar ropa como loca. Encontré mis acampanados y mi blusa verde favorita que no podía faltar al evento.






Mamá subió por las escaleras alfombradas, verdes también, y me preguntaba por mi desaforado comportamiento.




"Janis amá, Janis está aqui. Será un evento clandestino, desos que se acostumbran en la escuela. Deberé tomar todos los collares que tengo en el alhajero, esos que me regalaste apenas, los de piedritas de colores y maderas bastante amarillas."




Te voy a preparar entonces algo de comer. No quiero que te vayas con la panza vacía y que luego te andes quejando porque la tripa te truena.




Le marqué a Beto para que fuera conmigo. "Cálzate tus zapatos, esos cafecitos que tanto me gustan. Pónte el de mezclilla, la playera de Hendrix. Sí, la verde. Ven por mí, tan pronto como puedas. No, no te bañes."




Lista. En cuanto Beto llegó bajé corriendo y le dije a mamá adiós.




Ya no la volví a ver. Me monté en el auto, llegué al parque en donde sería el recital, Beto me inyectó algo. Previamente me dijo que me haría olvidar y que el recuerdo dejaría de estarme perturbando. Lo abracé. Fue lo último que hice.




Janis se apareció. Me cantaba al oido "Cry Baby" y justo cuando Beto me sostenía sonó mi favorita.




Le dije adiós. No la vi más, ni a ella ni a Bobby...







Take another little piece of my heart...

lunes, 2 de marzo de 2009

Entre currículos te veas


Me llamo Sergio.
Mido 1.89 y peso 80 kilos. Me mantengo en forma, los 80 son por puro músculo.
Tengo 39 años... ¿Tienes problema con eso?


-Sí... ¡Siguiente!


*****


Me llamo Israel.
No me gusta leer. La verdad es que sólo me gustan los libros que traen muchos monitos y que sean divertidos, porque los de drama o que traigan letras chiquitas no me gustan.


Y la verdad no tengo buena ortografía.... ¿Tienes problema con eso?


-Sí... ¡Siguiente!


*****


Me llamo Ricardo.
A mí no me gusta el fútbol. Soy mesero y estoy bien en mi trabajo. No me interesa superarme, tengo lo que quiero y no necesito tanto esfuerzo para hacerlo bien.


Cada fin de semana tengo que salir a chupar, eso es indispensable. No puedo vivir sin el alcohol.


¿Tienes problema con eso?


-Sí... ¡Siguiente!


*****

Me llamo Ger.

Trabajo de botarga. Me gustas, bien podría funcionar ¿no? ¿Tienes problema con eso?


-Sí... ¡Siguiente!


*****

Me llamo Éder.
Me gusta mucho la música. También leo mucho. Soy portero y por ende me gustan los deportes. Procuro siempre a mi familia. El reto que me representas es tan grande y no voy a huir como los demás. Voy a demostrarte que soy lo que estabas esperando. No tengo faltas de ortografía.


¿Tienes problema con eso?


-Sí... No sé qué es lo que quiero.


viernes, 27 de febrero de 2009

Con los brazos bien abiertos

Así como si hubiera metido gol. Como si hubiera festejado una anotación en contra del Everton a mitad semana.




Son de esas cosas que uno sueña alguna vez hacer pero que rara vez tenemos el valor de hacerlas.



Ya no me encuentro al gordo en las mañanas, ya no supe en qué terminó su amor de bus con la chica de uniforme de tienda departamental. En cambio, me encontré a Ricardo, un tipo al que ya había visto en otras ocasiones, pero que mi letargo no había dejado acercármele por lo menos con una sonrisa.





Ese día, meses después de no coincidir, recuerdo que saqué de mi bolsa papel y pluma y me puse a escribir una nota con las manos temblorosas. Los dos bajábamos en el mismo lugar y ya se acercaba el punto en común.




Antes de abrirse las puertas, lo jalé, le di la nota y bajé presurosa ante la vergüenza que había tenido que pasar después de mi "atrevimiento". En estos tiempos, la gente sólo se te acerca si tiene en mente alguna mala intención.




Habían pasado varios días desde el suceso y fue tiempo después que él se decidió a enviar un mensaje para invitarme a su fiesta de cumpleaños. No fui. No tenía ganas de salir ese día y además, ya me había puesto la pijama y calzado mis zapatitos de descanso nuevos, así que no tenía intenciones de quitármelos para salir a divertirme.




Independientemente de la situación, esta semana fue determinante para darme cuenta que lo que tengo que hacer sólo es respirar y cuando llegue alguien que me quite el aliento, por lo menos un poquito, abra los brazos para dejar que el viento me lleve a donde él quiera.





Así le hice ayer. Aproveché que no tuve compañía en mi regreso a casa y justo cuando el tren venía hacia mi en la estación abrí los brazos, sentí el viento en mis mejillas, escuché de nueva cuenta "Mad Life" (gracias, Artist), cerré los ojos y me puse a festejar como él lo hizo el miércoles en Jalisco. Como si yo hubiera también metido un gol.


martes, 24 de febrero de 2009

¿Cómo se le dice...


... cuando te levantas con una motivación pero no sabes cuál es?



... cuando sonríes de cualquier tontería por simple que ésta sea?



... cuando te miras al espejo y estás satisfecha con lo que ves?



... cuando tienes ganas de abrazar a todo el mundo, incluso a la gente que no conoces?



... cuando el vapor que desprende el caldo de pollo es el más delicioso que has experimentado en los últimos meses?



Pues así de pinche feliz me siento hoy...



Puede que se deba a Éder, que ha estado al pendiente de mi muela, a los cuidados que mis papás me dan por mi convalecencia dental, puede que se deba a un posible cambio de aires, a mi estado físico que cada día es mejor...



¡No sé, pero hoy sí, hoy sí amanecí feliz, jijos del buche acedo!